Por que necesito mentor Parte 1

¿Por qué necesito un mentor? (Parte 1)

La vida en cualquiera de sus ámbitos bien sea profesional, sentimental, familiar o social, nos presenta situaciones y experiencias nuevas o incluso sorprendentes. O, a veces, aun siendo situaciones conocidas, tienen circunstancias que nos dificultan una óptima aproximación al problema o la correcta toma de decisiones.

¿Por qué necesito un mentor? 1

 

Nuestras maneras de abordar estas situaciones de la vida o problemas hacen que recurramos a familiares o amigos con quienes los compartimos en espera de una solución, un consejo o, cuando menos, una opinión válida.

Recurrimos a esas personas porque tienen nuestra confianza. Un importante sentimiento el de la confianza. Nuestra confianza en esa persona vive de determinados aspectos como:

  • La profundidad de nuestra relación con esa persona
  • La experiencia que le conocemos o las vivencias por las que sabemos que ha pasado en su vida
  • Las atribuciones que hacemos hacia su manera de ser o enfocar los problemas de su propia vida
  • La preparación de esa persona no sólo desde el punto de vista educativo sino también vivencial.
  • Sus conocimientos en determinada materia.
  • Las expectativas de que esa persona querrá ayudarnos y que nos atenderá casi como si el problema fuese suyo.

La confianza en los demás es uno de los factores que nos permiten vivir en una cierta tranquilidad de:

  • Poder contar con el otro
  • Saber que el otro nos entenderá
  • Estar seguros de ser atendidos como necesitamos
  • No sentirnos solos

Sin esa confianza nuestras vidas serían, a buen seguro, peores.

No obstante, uno de los problemas con los que nos podemos ver al recibir el consejo de seres queridos o amigos es que tienen un componente afectivo (positivo o a veces no tanto como hubiésemos esperado) para con nosotros. Este componente afectivo-sentimental puede distorsionar su opinión o incluso, nuestra manera de entender o recibir el consejo que nos han dado.

Además, es bueno que el consejo que recibamos venga de alguien que no solo posea una amplia experiencia en la cuestión, sino que lo haga de un modo profesional, sin dejarse mediatizar por otras circunstancias. Pero, sobre todo, que tenga experiencia, sea ecuánime, buen comunicador, empático y con un reconocido éxito profesional y/o personal. Nada como quien ha vivido las experiencias en primera persona para poder ser un buen Mentor. De ese modo nos podremos asegurar de que haga una correcta lectura sobre quiénes somos y de la situación que nos ocupa así como de las circunstancias que concurren en la misma.

Todo eso es un Mentor y debo decir que si algo me ha quedado claro en la vida es que querer ahorrarse dinero en determinadas cuestiones no solo puede ser peligroso, sino que finalmente, suele ser caro. Nada como confiar ciertas cuestiones a verdaderos profesionales que tomen nuestro caso con todo el conocimiento y experiencia. Eso siempre da buenos resultados. Son muchísimas las ocasiones en que he podido ver serios problemas en compras o alquileres inmobiliarios por no acudir a una prestigiosa agencia que se ocupe 100% de aquello que le encomendamos, bien sea venta de un inmueble o búsqueda de un inquilino. Ya no digamos en casos, por ejemplo, de cirugía estética.

Continuará…

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