Adicciones: “¿Mi hijo adolescente es adicto a la tecnología?”

Cuantas veces han venido padres a mi consulta preocupados con el tema de las adicciones tecnológicas, ¿os suena?… “mi hijo pasa muchas horas con el ordenador, móvil, tablet, video consola” pero no sabemos hasta que punto está o no “enganchado”. ¿Os sentís identificados? ¿Crees que la tecno-adicción es cosa de otros chicos pero no de tu hijo?

Empecemos por definir que es la adicción a las nuevas tecnologías (en adelante NTIC): se trata de un uso compulsivo y excesivo de tecnología ya sea a través de juegos, redes sociales o visualización de contenido en la red y prioritario frente a cualquier otra actividad social o de ocio.

A menudo la desmotivación hacia los estudios son un gran problema para los jóvenes y sus familias. Es importante que ayudemos a entender a los jóvenes que se encuentran en este caso que la búsqueda de una ilusión es y va a ser fundamental en su vida y para el resto de ella.

A veces re-ilusionarse con una idea, un objetivo, un escenario futuro es complicado si no se “siente”.  na ilusión debe sentirse.

Uno debe vibrar ante esa idea y en ocasiones, los padres no saben conectar con aquello que ilusiona a sus hijo.

Muy a menudo creemos que frases en nuestra mente como: “Tengo que conseguirlo”, “No puedo fallar” o “Si otros pueden yo también debo poder” nos son útiles para alcanzar metas, retos y objetivos pero no es cierto. Si esas frases están soportadas sobre determinadas creencias que no operan a nuestro favor.

Muchas veces creemos que personas que se dicen a sí mismas esas frases en sus conversaciones internas están muy motivadas o tienen mucha seguridad en si mismos y no es cierto. A veces el coste escondidos de este tipo de mecanismos y constructos mentales es muy nocivo para una vida satisfactoria o una exitosa carrera profesional, hasta el punto de poder generar problemas cardio-vasculares .

 

Una frase demasiado usada por nuestros jóvenes. ¿Qué es lo que nosotros, los adultos, hemos hecho mal?

Esta frase, tan utilizada entre los jóvenes de hoy en día, es una de las que más me alarma en mi actividad profesional con los coachees con los que trabajo todos los días.

¡ES LO QUE HAY! resume muy bien la actitud tan común entre muchos de ellos, y recoge unos ciertos sentimientos y emociones que no les ayudan: abatimiento, conformismo, impotencia, pesimismo, resignación e, incluso, un cierto pasotismo.

Me llamo Carmen, tengo 47 años y no entiendo a mi hijo. o  consigo hablar con él porque siempre acabo discutiendo. Cada día que pasa se que me necesita más pero no se cómo hacer que me entienda y entenderle yo a él. Tengo muchas dudas. ¡No sé que hacer!

¿Te suena el problema de Carmen?

Los 4 ERRORES más comunes en la comunicación con tu hijo o hija y cómo evitarlos

Dime si esta situación se parece a la tuya:

La historia de Carmen es real aunque le haya cambiado el nombre. He elegido este ejemplo porque se repite mucho en mi vida profesional y considero que puede resultar muy didáctico compartirlo. Con la ayuda de “Carmen”, quiero aprovechar para darte alguno de los errores más frecuentes que surgen en estos casos y ayudarte con algunos consejos que seguro mejorarán la comunicación con tu hijo.