El comportamiento típico adolescente en el ser humano tiene un proceso de crecimiento que se divide en distintas etapas, donde las características físicas y emocionales son muy diferentes. Así, se trata de un recorrido que forja la personalidad hasta alcanzar la madurez y todo el aprendizaje adquirido durante los años anteriores se ve reflejado en la calidad de decisiones tomadas.
Entonces bien, la adolescencia es una etapa que puede ser vista como una transición donde la indeterminación tiene mucho protagonismo. Por supuesto, un niño que llega a esta etapa comienza a experimentar cambios sin conocer la duración de estos, lo que debe hacer o cómo hacerlo.
Ahora, en este proceso, los adultos cercanos no tienen la solución a los problemas que se generan a partir de la indeterminación propia de esta etapa. Así, los adolescentes sienten que han dejado de ser niños, pero todavía les falta camino por recorrer para abrirse paso a la independencia económica y la responsabilidad propia de la adultez.
Por su parte, hay características comunes en el comportamiento típico adolescente como:
- Manifiesta rebeldía a través del deseo de cambiar las normas
- Evita mostrar afecto con personas cercanas, incluso con su familia
- Elude responsabilidades otorgadas
- Mantiene una actitud negativa con su entorno
- Muestra más interés por sus amigos que por su familia
- Toma decisiones de forma independiente, es decir, a partir de su propio criterio aunque contradiga el consejo de su familia
- Carece de motivación
- Tiene cambios emocionales bruscos y repentinos
Actualmente, el proceso de conseguir la madurez e independencia económica es mucho más largo y costoso. Para comenzar, el retraso de esta meta se debe a que la etapa formativa se extiende más allá de la mayoría de edad.
Pero, en términos biológicos, los adolescentes son adultos funcionales; es decir, pueden comenzar su actividad económica sin problemas, tener actividades sexuales y demás. En este punto, se deja entrever la paradoja del joven de occidente: se tiene libertad plena, pero todavía no se tiene la madurez correspondiente para su disfrute.
Entonces bien, el papel de los padres dentro de este proceso del adolescente se centra en la comunicación. Lo más conveniente es comenzar a usar sus propios canales de comunicación para conocer lo que verdaderamente quieren expresar. Para ello, es útil seguirlos en redes sociales e incluso interactuar con ellos.
Sin embargo, todo el proceso de comunicación debe basarse en confianza y transparencia; en tal sentido, el espionaje no es una opción porque puede derrumbar todo el vínculo que han forjado y no le transmite nada positivo al adolescente. En definitiva, mantenerse informado a partir de la confianza y comunicación es la forma más efectiva de ser parte activa del proceso adolescente.

