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Todos debemos nuestra Vida a una Mujer

Ya en 2015, la ONU aprobó en la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su artículo 5 hace referencia a “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”, que persigue que la igualdad entre los géneros como la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

El Empoderamiento, en su contexto literal significa dar poder o garantizar el poder. Cuando usamos el término empoderamiento de las mujeres, significa crear medios y proporcionar canales a través de los cuales las mujeres puedan practicar la igualdad de derechos como hombres. Empoderar a las mujeres para que participen plenamente en la vida económica en todos los sectores es esencial para construir economías más sólidas, alcanzar los objetivos acordados internacionalmente para el desarrollo y la sostenibilidad y mejorar la calidad de vida de las mujeres, los hombres, las familias y las comunidades.

Desde un punto de vista actual, vemos como, paulatinamente, los gobiernos e instituciones han hecho esfuerzos no sólo en el ámbito legal y económico para el empoderamiento de la mujer fomentando el asociacionismo (por ejemplo, de mujeres empresarias) sino también desde el campo de lucha por la defensa de los derechos de mujeres y niñas puesto que en algunos lugares del mundo la desigualdad es tan atronadora como que aún hay matrimonios infantiles o trata de blancas. Parece increíble desde nuestra cotidianidad occidental. De ahí que, todo pequeño esfuerzo de cada uno para conseguir atajar estas lacras sociales deben ser cotidianos con el fin de aportar nuestro granito de arena.

A pesar de estos avances conseguidos, debemos seguir mirando a nuestra sociedad donde aún hay mucho trabajo por hacer. El esfuerzo político normalmente es consecuencia de la demanda social y de ahí todos y cada uno de nosotros, tanto hombres como mujeres, debamos seguir colaborando en una sociedad más igualitaria. Todo ello por muchos motivos:

Primero, porque la igualdad entre los hombres es un valor que cualquier persona de buena voluntad defiende pero no hay que hacerlo únicamente de viva voz. La coherencia entre nuestros valores y nuestras opiniones es algo que considero fundamental incluso desde un punto de vista ético-personal por cuanto refuerza nuestro autorespeto y autoestima. No obstante, quedaríamos “a medias” si esos valores y opiniones no tienen como consecuencia la ACCIÓN!!!

Segundo, ya la Revolución Francesa (1789!!!) nos dejó el famoso lema “Libertad, Igualdad y Fraternidad” y así lo hemos creído claramente en el caso de la libertad y defendemos nuestras democracias en favor de poder vivir en sociedades de hombres y mujeres libres que mediante pactos político-sociales conviven de modo civilizado.

Por lo que respecta a la fraternidad, poco a poco desde entonces las sociedades occidentales están cada vez más orientadas a la solidaridad hacia los desfavorecidos y entendemos que quienes más ganan, más deben aportar a la comunidad o a otras comunidades, bien sean regiones o incluso países menos desarrollados.

Pero, qué ocurre con la todavía no conseguida igualdad de la mujer en nuestras sociedades. Pensemos que aún muchos y muchas en nuestras sociedades han sido educados en entornos familiares machistas donde el concepto de mujer no era igual al de hombre.

Estas influencias familiares o de entornos cercanos posibilitan todavía conductas que quizás no quieran ser machistas pero lo son. En lo cotidiano también mujeres y hombres deberían seguir haciendo un esfuerzo en conseguir esa igualdad puesto que “de facto” sigue no siendo real al ciento por ciento. Y, ¿cómo entender que podemos darnos por satisfechos cuando seguimos viendo en el día a día que, por ejemplo, los niveles de autoestima no son iguales en mujeres y hombres? ¿cómo considerarnos satisfechos si aún hay muchos hogares en que se da un papel de mayor importancia a los hijos varones que a las hijas? ¿por qué muchas mujeres siguen acomplejadas ante el mundo actual por el mero hecho de considerar que si sus maridos llevan el coche al taller la factura será menor? ¿por qué muchas mujeres siguen prefiriendo que sus parejas o maridos se ocupen de ciertas gestiones como si ellas no estuviesen capacitadas para hacerlo en los mismos o mejores estándares de calidad?.

La mujer es, por el mero hecho de ser persona, alguien tan capaz o más que muchos hombres. La riqueza del pensamiento femenino aporta una sensibilidad que no se ve fácilmente en el caso de los hombres. Su capacidad para atender distintas tareas a la vez, hace de las mujeres unas personas altamente capaces, versátiles y ricas en la aportación de soluciones no sólo en el ámbito familiar sino también profesional. La mujer es un tipo de persona absolutamente válida para afrontar cualquier situación siempre y cuando crea en sus propias capacidades y talento.

No parece necesario recordar grandes nombres de mujeres de la literatura, las ciencias, las humanidades o incluso, la política porque son mundialmente conocidas. Por ello, es imprescindible que hombres y mujeres trabajemos para conseguir esa igualdad que, a menudo, se ve torpedeada por ambos sexos. Ellos por menosprecio o falta de atención aunque sólo sea pasivo cuando el emisor de una posible solución es una mujer. Ellas por no creer en sus muchas virtudes y posibilidades quizás por un padre o una madre que no creyeron en ese gran concepto que es la igualdad, no sólo “de los hombres” sino también de las “personas” (hombres y mujeres).

Es por ello que, el papel que en esta cuestión pueden jugar los hombres sea crucial porque, ¿imaginan los hombres su vida sin todas las mujeres que han estado y están en ella? Nacimiento, crianza, sustento, afecto, contacto físico, apoyo, reconocimiento, amor, cuidados, atención, previsión, sexo, orientación, consejo, cariño y, probablemente, un sinfín de cosas más que mi limitación masculina está olvidando.

Mujeres, creed en vosotras mismas, elevad vuestra autoestima porque lo valéis, respetaos a vosotras mismas y a las otras mujeres de vuestro entorno. No compitáis con ellas, colaborad y apoyadlas. Es una labor fundamental que os ayudéis a poneros en el lugar que os merecéis.

Hombres, ¿no os parece justo devolver con igualdad tanto como las mujeres dan a nuestro mundo y a nuestra vida? Empecemos ya. Hay que terminar ya de conseguir esta ansiada igualdad porque todos debemos la Vida a una mujer.

Así pues y desde estas modestas líneas, gracias a todas las madres, hermanas, amigas, novias, esposas, compañeras, parejas y abuelas.

Por Toni Bassols Coach en Alto Rendimiento Personal, Mentor, Psicólogo y Empresario

Toni Bassols