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Impacto emocional ante un diagnóstico de cáncer de mama

¿Por qué yo?

Recibir un diagnóstico de cáncer de mama puede ser uno de los eventos más angustiosos que experimente cualquier mujer y, en muchas ocasiones, no saben cómo reaccionar después del shock inicial.

Es posible experimentar una gran variedad de emociones: miedo, ira, tristeza, culpa, impotencia y ansiedad.

A medida que las mujeres comienzan lo que, a menudo, es un largo proceso de tratamiento, pueden encontrarse con nuevos problemas que nada tienen que ver con aspectos físicos. Relaciones personales, confusión, preocupación, discriminación por parte de empleadores o compañías de seguros. Factores que contribuyen al estrés crónico, la ansiedad y la depresión.

El equipo para el camino

El cáncer es una enfermedad grave y compleja y necesita de un equipo de profesionales de la salud, entre los cuales estamos los psicólogos y otros profesionales de la salud mental para ayudar a personalizar las decisiones médicas del paciente, administrar los efectos secundarios del tratamiento, mejorar la comunicación, brindar apoyo y mejorar la recuperación emocional y el bienestar.

¿Por qué es importante buscar ayuda psicológica?

Sentirse superado es una reacción perfectamente normal. Pero las emociones negativas pueden llegar a producir que se dejen de hacer cosas que son buenas y se comiencen a hacer cosas preocupantes para quienes padecen este tipo de enfermedad.

Son comportamientos relacionados, por ejemplo, con una mala alimentación: comer menos o elegir alimentos de menor valor nutricional. Reducir el ejercicio físico. Comenzar a dormir mal, alejarse de familiares y amigos o empezar a consumir alcohol, cigarrillos, cafeína u otras drogas para calmarse. Y en casos graves, la depresión, que puede provocar un desánimo tal que se niegan a someterse a una cirugía o dejar de acudir a citas de radiación o quimioterapia.

El aspecto psicológico y la ayuda de un profesional es fundamental para ayudar a las mujeres a lidiar con los cambios físicos, emocionales y de estilo de vida, así como con los tratamientos médicos que pueden ser dolorosos y traumáticos. Enseñar estrategias de resolución de problemas para superar su dolor, miedo y otras emociones con el objetivo de convertir un dolor en una oportunidad para el crecimiento personal que mejore sus vidas es un factor clave. Las técnicas psicológicas se pueden utilizar para crear imágenes positivas, aumentar la motivación para cumplir con nuevos comportamientos y facilitar la reinserción en el mundo real una vez que se haya completado el tratamiento médico.

La recuperación emocional puede llevar más tiempo que la recuperación física ya que, aunque la presión social para que todo vuelva a la normalidad es muy alta, las supervivientes de cáncer de mama cada vez son más pero necesitan tiempo para crear una nueva imagen propia que incorpore tanto la experiencia como sus cuerpos modificados. Los psicólogos pueden ayudar a las mujeres a lograr ese objetivo y aprender a lidiar con cuestiones tales como los temores sobre la recurrencia o recidiva y la impaciencia con los problemas más mundanos de la vida.

¿Puede el tratamiento psicológico ayudar al cuerpo también?

Los psicólogos pueden enseñar a las mujeres ejercicios de relajación, meditación, autohipnosis, imágenes u otras habilidades que pueden aliviar los efectos de la enfermedad y su tratamiento. También pueden ayudar en la toma de decisiones y a comunicarse de manera más efectiva: es decir, a involucrarse más en su propio tratamiento. El resultado es una mejor comprensión de la enfermedad y su tratamiento y una mayor disposición para hacer lo que se necesita hacer para recuperarse pudiendo, incluso, aumentar las posibilidades de supervivencia.

Pero es cierto que nuestra mente nos cura o nos enferma, de ahí la importancia de poner nuestra mente a crear una realidad de bienestar y de creencia en las propias posibilidades de curación.

¿Qué tipo de tratamiento psicológico es útil?

Una combinación de tratamiento individual y grupal es lo ideal. Las sesiones individuales enfatizan la comprensión y modificación de patrones de pensamiento y comportamiento. El tratamiento en grupo da la oportunidad de dar y recibir apoyo emocional y aprender de las experiencias de los demás.

Recordemos que dentro del apoyo psicológico es fundamental el aspecto afectivo-social. Las relaciones interpersonales son un factor importantísimo para el bienestar.

El cáncer afecta a familias enteras

El entorno también debe beneficiarse del tratamiento psicológico, ofreciendo el apoyo emocional y práctico que el enfermo necesita. Cuando un miembro de una familia tiene cáncer, toda la familia se ve afectada. De hecho, los psicólogos consideran que estos miembros de la familia son “pacientes secundarios”. El cáncer afecta a todo el entorno, no solo porque existen vínculos genéticos con el cáncer y el riesgo de cáncer, sino también porque cuando un miembro de una familia tiene cáncer, toda la familia debe lidiar con la enfermedad.

Es imperativa la buena comunicación entre todos y la protección contra el agotamiento de los cuidadores. Un psicólogo puede ayudar a construir un plan que funcione para todos los miembros de la familia durante cada fase de la enfermedad.

La importancia del deporte

La quimioterapia puede tener efectos debilitantes durante y después del tratamiento. Al destruir las células tumorales, también puede dañar los nervios periféricos y alterar los recuentos sanguíneos, lo que lleva a la pérdida de sensibilidad en las manos y los pies, y también puede causar fatiga debilitante.

Iniciar un programa de ejercicio moderado antes o durante el tratamiento es una de las mejores formas de combatir esos efectos, permitiendo disminuir sus peores efectos secundarios, como náuseas, debilidad, dolor, pérdida de fuerza muscular y disminución general de la condición física. El ejercicio puede ayudar a los pacientes a tolerar mejor las dosis de quimioterapia más altas, por lo que es menos necesario ajustar las dosis y disminuir los efectos beneficiosos del tratamiento. No se trata de convertirse en atletas para ver tales beneficios: incluso un ejercicio moderado proporciona un beneficio pronunciado. La clave es mantenerse activo.

Toni Bassols